¡Pero si siempre hemos comido pan!

Hola a tod@s!!

Como “exadicta” al pan, yo misma he hecho estas afirmaciones, “hemos comido pan durante cientos de años”, “nuestros abuelos lo han comido desde siempre”, ¿Cómo no va a ser bueno ahora el pan?…

Vamos a analizar los motivos por los cuales el pan, la pasta y la bollería de hoy en día son completamente distintos a los que comían nuestros abuelos. Anteriormente ya os hablé de lo que era el gluten y de cómo era capaz de afectarnos.

  1. En primer lugar, con el fin de elaborar cada vez panes más esponjosos y ligeros, y para obtener variedades de trigo más resistentes, los agricultores y las compañías agroalimentarias han conseguido desarrollar nuevos híbridos de este cereal. De la misma forma que al cruzar un melocotón y una ciruela hemos sido capaces de generar nectarinas, podemos obtener tomates más resistentes,  etc… también se ha conseguido desarrollar nuevos tipos de trigo. Este proceso de hibridación ha dado lugar a nuevas formas de gluten que nuestro organismo no reconoce. Nuestro cuerpo no evoluciona tan rápidamente como las nuevas variedades de trigo y, por ello, simplemente no sabe cómo reaccionar ante estas nuevas proteínas.
  2. Otro factor es la “desaminación” que sirve para eliminar uno de los aminoácidos de las proteínas que contiene el gluten. Este proceso hace posible que el gluten sea soluble en agua, así que además de en panadería y bollería, el gluten se pueda utilizar como conservante y como espesante para añadirlo en todo tipo de productos que nunca habían contenido gluten anteriormente. Así que estaremos consumiendo gluten aunque no nos comamos unas tostadas o un plato de pasta. Eso sin tener en cuenta los productos de higiene corporal, champús, gel de baño, dentífricos, cremas hidratantes…
  3. Por otro lado el gluten hoy en día supone un mayor riesgo debido a la carga tóxica que cada uno de nosotros es capaz de soportar, ya que hoy en día estamos expuestos a centenares de compuestos químicos en el aire que respiramos,  en el agua que bebemos, en el suelo que pisamos… En estas circunstancias el sistema inmune queda desequilibrado por la abundancia de toxinas que dan lugar a que el efecto del gluten sobre él sea cada vez más problemático.

Resumiendo, además de estar expuestos a nuevos tipos de gluten que nuestro cuerpo no puede regular ni asimilar, estamos sometidos a una masiva sobreexposición a este que sobrecarga y debilita nuestro intestino y nuestro sistema inmunitario.

Por consiguiente, es lógico que nuestros abuelos pudieran tomar pan y pasta sin que esto les supusiera un problema para la salud. Después de todo, el gluten que ellos ingerían no estaba ni hibridado ni desaminado, además de no estar presente en TODO lo que comían, y su dieta estaba basada en alimentos auténticos y saludables, no mayoritariamente por comida basura envasada como hoy en día. Con toda probabilidad, la carga tóxica a la que estaban expuestos era menor que la actual, tomaban menos medicamentos y, aunque sus vidas eran también muy duras, es muy posible que no tuvieran que hacer frente a tantos factores generadores de estrés como nosotros.

Y no puedo terminar esta entrada sin hablar del alto coste de los PRODUCTOS SIN GLUTEN. Y es que a medida que el estilo de vida libre de gluten se va popularizando la indústria alimentaria se va apuntando a esta corriente, elaborando panes, tartas, bollos, pasta y otros productos libres de gluten. Estos productos, en apariencia saludables,  en realidad no lo son en absoluto, ya que, con frecuencia, suelen estar saturados de azúcar, y además contienen conservantes,  aditivos y colorantes que tampoco son tan sanos como nos pensamos.

CONCLUSIÓN: Come comida real, ALIMENTOS DE verdad lo menos procesados posibles. A poder ser, que tus verduras y frutas sean ecológicas y de proximidad, a poder ser que la carne que comas sea de pasto, a poder ser que los peces que comas no sean de piscifactoría. Y a poder ser también, cocina, cocina mucho y con mucho cariño, tu cuerpo lo va a notar y te lo va a gradecer. Para el mentira que busquemos la vida eterna de tantas maneras poco naturales (medicamentos, cirugías…) y no nos demos cuenta que para vivir más y mejor tenemos que alimentarnos con comida real. Es tu elección.

Espero que os haya gustado esta entrada. Compartirla si creéis que le puede servir de ayuda a alguien.

Un fuerte abrazo!!

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